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TEOLOGÍA TRIPARTITA Y DICOTOMICA

TEMA: TEOLOGÍA TRIPARTITA Y DICOTOMICA

TEOLOGÍA BÁSICA DE CHARLES C. RIRYE

CAPITULO 32 LAS FACETAS DEL HOMBRE I. LA NATURALEZA DEL HOMBRE.

A. Unidad bipartita
Cuando Dios creó a Adán El tomó el polvo de la tierra y sopló en él el aliento de vida para hacer una persona viviente (Génesis 2:7). Mientras que hubo dos pasos en el acto de creación, el resultado fue una persona viviente singular y unitaria.

Las partículas de la tierra proveyeron el material mientras que el aliento de Dios efectuó la vida. Lo material y lo inmaterial se combinaron para crear una entidad individual. Dentro del material existe una variedad de aspectos: las arterias, el cerebro, los músculos, el pelo, etcétera. Y dentro de lo inmaterial también encontramos una variedad de elementos: alma, espíritu, corazón, voluntad, conciencia, etcétera. Pero sin la unidad del ser del hombre, esta diversidad no podría funcionar. “El punto de vista bíblico del hombre nos lo muestra en una impresionante diversidad, pero nunca pierde de vista la unidad del hombre como un todo, sino que más bien la pone de relieve y la acentúa” (G. C. Berkhouwer, Man: The Image of God [Grand Rapids: Eerdmans, 1952], p. 200).

El hecho de que el hombre sea bipartito es indiscutible. El hombre es una entidad material e inmaterial, los dos aspectos se pueden distinguir. La muerte física se describe como la separación del cuerpo y del espíritu (Santiago 2:26). La dicotomía bíblica difiere de la enseñanza de Platón de que el cuerpo era corruptible pero que el alma existía en el mundo celestial de forma o idea pura antes de su encarnación en el cuerpo humano, y que, por lo tanto, era increada e inmortal, una parte de la Deidad. La dicotomía bíblica, por cierto, no enseña que el cuerpo sea la prisión del alma, la cual sería librada en la muerte para regresar a su mundo celestial o ser reencarnada en otro cuerpo. La dicotomía bíblica es radicalmente diferente del dualismo platónico.

B. No tricotomía (“dividido en tres partes”)
Aristóteles desarrolló a lo más la doble naturaleza de Platón dividiendo el alma en (a) un alma animal (el aspecto de respiración) y (b) el alma racional (el aspecto intelectual). Esta distinción se desarrolló aun más en la doctrina católica romana por medio de Tomás de Aquino. Los escritores cristianos primitivos, influenciados por los griegos, pensaron que habían encontrado apoyo para la tricotomía en ciertos pasajes del Nuevo Testamento, al igual que algunos escritores modernos. La tricotomía popular (el hombre esta compuesto de cuerpo, alma, y espíritu) hace al espíritu superior al alma, y al espíritu y el alma superiores al cuerpo. El cuerpo relaciona al hombre consigo mismo, el alma con el mundo, y el espíritu con Dios. El espíritu y lo espiritual han de ser cultivados, mientras que lo del alma y lo del cuerpo son despreciados. Este modo de establecer primacía es incompatible con el intento de la tricotomía popular de hacer una analogía entre la naturaleza tripartita del hombre y la de Dios. Ciertamente, las personas de la Trinidad son iguales, mientras que las partes del hombre no lo son. ¿A qué persona de la Trinidad correspondería el cuerpo? La tricotomía, popular o formal, no tiene justificación lógica, analógica o escritural.

Pero ¿qué de los pasajes comúnmente citados a favor de la tricotomía? Hebreos 4:12 parece separar el alma del espíritu, y así dar apoyo al punto de vista de la tricotomía. Pero, este versículo no dice que la Palabra corta el alma del espíritu sino que penetra para dividir el alma y el espíritu, exponiendo así los aspectos más internos del hombre. El punto es simplemente que la palabra de Dios no deja nada escondido. Primera Tesalonicenses 5:23 parece indicar que el aspecto inmaterial del hombre está compuesto de alma y espíritu. Los tricotomistas entienden que espíritu, alma, y cuerpo en este versículo están describiendo las partes de que se compone el hombre; los dicotomistas dicen que representan al hombre entero. Si estos tres términos son inclusivos de todos los aspectos del hombre, entonces ¿qué lugar tienen el corazón, la mente, la voluntad, y la conciencia? ¿Por qué Pablo no los incluyó en la lista también? El énfasis del versículo está en la totalidad de la santificación. Primera Corintios 15:44 parece enseñar una diferencia entre el cuerpo presente (un cuerpo de alma) y el cuerpo de resurrección (un cuerpo espiritual). Pero eso no quiere decir que el espíritu es superior al alma. También, Juan vio las personas en el cielo como “almas” (Apocalipsis 6:9; 20:4). El espíritu puede participar de la contaminación junto con la carne (2 Corintios 7:1). En la tricotomía la contaminación debe afectar a la carne y al alma, no al espíritu. Los deseos carnales combaten contra el alma (1 Pedro 2:11). En la tricotomía debiera la carne hacer guerra contra el espíritu, o el alma contra el espíritu. ¿Cómo puede el Señor mandarnos a amarlo a El con toda nuestra alma si nuestras almas tienen conciencia del mundo, no de Dios? (Marcos 12:30). La tricotomía debe hacer que el mandato exprese “con todo tu espíritu”, pero no se hace mención del espíritu en el mandato. En Hebreos 10:38 alma se usa en cuanto a Dios El hombre está compuesto de dos sustancias, material e inmaterial. Cada una consiste de una variedad dentro de sí misma. Las muchas facetas de lo material y las muchas de lo inmaterial se juntan para constituir la totalidad de cada persona. El hombre es una rica diversidad en unidad.


TEOLOGIA SISTEMÁTICA  J. OLIVER BUSWELL, JR.

I. El caso de la dicotomía o tricotomía
Con toda la variedad de términos y distinciones en los varios nombres usados para los diferentes aspectos funcionales del ser no material del hombre, han surgido de tiempo en tiempo, en la iglesia grupos que han considerado el alma y el espíritu como entidades sustantivas distinguible y separable. La herejía apolinarista del siglo IV A.D. se basa en esta teoría. El hombre era considerado tricótomo, es decir, hecho de tres partes distinguibles y separables —cuerpo, alma, y espíritu.

Este punto de vista erróneo de la naturaleza humana se usó como base para una explicación errónea de la encarnación que dejó la naturaleza humana de Cristo radicalmente incompleta.
A diferencia de la tricotomía, el punto de vista común de los teólogos ortodoxos a través de la historia eclesiástica ha sido que el hombre es dicótomo. Es obvio que su cuerpo se separa de su ser no material al morir. El hombre no material, una complejidad a la cual se hace mención por una variedad de nombres funcionales, es sin embargo una sola entidad sustantiva no material, indivisible.

1. Hebreos 4.12
Tal vez el argumento más importante de los tricotomistas se basa en Hebreos 4.12: «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y que penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón». El argumento es que si se puede «partir el alma y el espíritu» tienen que ser separables y, por lo tanto, distinguibles. En respuesta debemos notar que este texto no indica una división o separación del alma del espíritu. Eso habría demandado alguna preposición tal como metaksu y una fraseología que sugiera «dividido entre alma y espíritu». En realidad, los objetos del infinitivo «partir » son una serie de genitivos, cada uno en sí mismo nombrando algo que se divide. La versión Reina-Valera (1960) dice correctamente «hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos». Se dice que la Palabra parte el alma y parte el espíritu por su poder penetrante, tal como las coyunturas y los tuétanos se parten con la espada que mata al animal para el sacrificio. Que no se indica una división entre, sino una división de es evidente de la última parte del versículo: «Discierne los pensamientos y las intenciones del corazón». Obviamente, los pensamientos e intenciones no se pueden considerar como entidades sustantivas separa El hombre a la imagen de Dios.

En realidad, las intenciones son un tipo de pensamiento. La Palabra es discernidora de los pensamientos y de las intenciones. El significado de Hebreos 4.12 se ve más claramente en el versículo: «No hay cosa creada que no sea manifestada en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta». Vemos, entonces, que hebreos 4.12 no da ayuda alguna al punto de vista tricótomo de que el alma y el espíritu son entidades sustantivas distinguibles o separables. No son más separables que los pensamientos y las intenciones.

2. 1 Tesalonicenses 5.23.

Después de Hebreos 4.12, los tricotomistas basan su argumento en 1 Tesalonicenses 5.23: «Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma, y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo». Los tricotomistas a veces repiten con gran énfasis las palabras de este texto, «espíritu, y alma, y cuerpo», dando énfasis a la palabra «y», tal como si fuera prueba irrefutable de que el espíritu y el alma son entidades sustantivas, separables, y distinguibles. Pero el mismo argumento nos llevaría a una división cuádruple si uno quisiera citar Lucas 10.27, «Con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente», con el mismo énfasis. Es sorprendente que en la historia eclesiástica nunca se ha desarrollado una división cuádruple basada en este dicho de Jesús (Lc 10.27; cf. Mt 22.37; Mr 12.30). La teología cristiana no se ha tenido que preocupar nunca por algún partido que sostenga que el «corazón», «mente », y «entrañable amor» (splangchna) no son sinónimos; y los argumentos ordinariamente presentados para la tricotomía serían tan acertados para una distinción sustantiva entre lo que estos tres términos designan como para una distinción sustantiva entre «alma y espíritu». La mención del alma y del espíritu en 1 Tesalonicenses 5.23 no solamente no abunda más en favor de la tricotomía que la enumeración de corazón y mente y alma y fuerza en Lucas 10.27 hacia una división cuádruple sino que el contexto en Tesalonicenses apunta en la dirección opuesta. Las palabras «por completo» y «todo» muestran que Pablo no estaba pensando en las partes del hombre sino más bien en los aspectos del hombre como un todo. J.I. Marais, en su artículo sobre la psicología en International Standard Bible Encyclopedia, cita a Abraham Kuyper, quien dijo: «El apóstol no emplea la palabra jolomereis, «en todas vuestra partes», para luego resumir estas partes en cuerpo, alma y espíritu, sino joloteleis, una palabra que no se refiere a las partes...» Marais luego hace este comentario: «[En la Escritura] el hombre se representa como una unidad y los varios términos empleados para indicar la unidad en su diversidad de actividades o pasividades no implican necesariamente existencia de diferentes esencias, o de órganos separados, por las cuales estas se realizan». Esta es exactamente la posición que yo recomendaría al estudiante asumir, con la excepción de que donde Marais habla de «esencias» y «órganos» yo he usado las palabras «entidades sustantivas».
La nota sobre 1 Tesalonicenses 5.23 en la edición Scofield de la Biblia dice en parte: «Alma y espíritu se distinguen decididamente en la sepultura y resurrección del cuerpo. Se siembra un cuerpo animal (soma psychikon —cuerpo del alma), resucitará cuerpo espiritual (soma pneumatikon —cuerpo espiritual), 1 Corintios 15.44. Por eso, decir que no hay diferencia entre el alma y el espíritu es lo mismo que aseverar que no hay diferencia entre el cuerpo mortal y el cuerpo resucitado».

3. 1 Corintios 15.44

A esto replicaríamos que en primer lugar, el dicotomista no dice que «no hay diferencia» entre alma y espíritu. Estas palabras no son sinónimos sino nombres funcionales que difieren uno del otro como «corazón» y «mente» difieren uno del otro. En segundo lugar, el autor de esta nota debiera haber recordado que es una doctrina importante de la fe cristiana que la identidad numérica del cuerpo no se pierde en el cambio de la naturaleza del cuerpo, ya que el mismo cuerpo pasa por las experiencias de muerte, corrupción, y resurrección. Es parte fundamental de nuestro sistema de doctrina cristiana que el cuerpo de Cristo con que nació, en que vivió su vida en la carne, en que fue crucificado, es la misma identidad numérica que su cuerpo resucitado y glorioso, como el que seremos nosotros en nuestra resurrección (Flp 3.21). Las palabras soma psychikon, «cuerpo del alma», designan bien claramente al cuerpo humano como que tiene estos atributos que son apropiados para la vida de la persona en la carne en este mundo durante la época presente. De la misma manera, las palabras soma pneumatikon, «cuerpo espiritual», se refieren al mismo cuerpo, cambiado tal cual será en la resurrección, y apropiado para la vida de la persona, asociada con Cristo resucitado en su reino futuro.

4. Delitzsch sobre la tricotomía.

He hecho referencia anteriormente a la gran obra Biblical Psychology [Sicología bíblica] del profesor Franz Delitzsch. No hay duda de que fue un erudito de extraordinaria habilidad e influencia y que su obra contiene una tremenda cantidad de información detallada. Puesto que los tricotomistas lo citan con frecuencia como una autoridad en su punto de vista, será bueno examinar algunas de sus declaraciones para ver cuál en verdad era ese punto de vista. En una sección titulada «La falsa y la verdadera tricotomía» empieza con la declaración: «Es inútil decir que la dicotomía o la tricotomía es exclusivamente la representación bíblica de la constitución de la naturaleza humana. La Escritura habla en algunos lugares de una manera definitivamente dicotomista, como por ejemplo Mateo 6.25; Santiago 2.26; 1 Corintios 6.20; (según la lectura del textus receptus), en otros, de una manera absoluta e innegablemente tricotomista, como 1 Tesalonicenses 5.23; Hebreos 4.12. Porque hay una falsa tricotomía y en oposición a ella una dicotomía bíblica, y hay una falsa dicotomía y en oposición a ella una tricotomía bíblica». (p. 103) En una nota anterior indiqué que Delitzsch no hace distinción de categorías entre entidades sustantivas y atributos funcionales. Si se reconoce esta distinción, entonces la cuestión llega a definir claramente. No conozco a nadie que niegue que el ser no material del hombre tiene muchos atributos funcionales y estos se pueden llamar por numerosos nombres. La única tricotomía que es censurable es aquella que mantiene que hay dos entidades sustantivas en el ser no material del hombre, y esta tricotomía tiene que ser verdadera o falsa. Cuando Delitzsch habla, como lo hace en la cita de arriba, no sostiene una tricotomía sustantiva, ni cualquier clase de tricotomía a la cual se haga objeción aquí. En realidad, aunque Delitzsch no lo reconoce explícitamente, hay en el fondo de mucho de lo que él dice un reconocimiento inconsciente de la verdad del punto de vista dicotomista y la falsedad de la tricotomía que hemos rechazado. Dice él, por ejemplo: «Según su representación [de la Escritura], el hombre es la síntesis de dos elementos absolutamente distintos.... El cuerpo no es el precipitado del espíritu ni el espíritu el sublimado de la materia». (p. 105 ss.) Que la distinción de Delitzsch entre alma y espíritu es una distinción de función y no de entidades sustantivas es evidente de esta declaración: «El alma es el aspecto externo del espíritu, y el espíritu el aspecto interno del alma; y la parte más interna de la naturaleza del hombre es su ego, que es distinto del espíritu, alma, y cuerpo». (p. 179) Debe ser evidente al lector que en esta cita la palabra «distinto» significa distinto funcionalmente y no distinto sustantivamente, una distinción de «aspecto», no de sustancia. Nada hay en la obra de Delitzsch que muestre que la diferencia entre «alma» y «espíritu» sea otra que una diferencia de nombres funcionales para la misma entidad sustantiva, el mismo tipo de diferencia que prevalece entre corazón y mente.

5. El hombre no es una trinidad

Una idea bien establecida en la mente de la mayoría de los tricotomistas es que el hombre como cuerpo, alma, y espíritu es un reflejo de la Trinidad, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, y que esta naturaleza tricótoma del hombre es lo que constituye la imagen de Dios o por lo menos es un aspecto de esa imagen.
(1) Se ha mostrado más arriba, que «ciencia, justicia, y santidad, con dominio sobre las criaturas» o, en otras palabras, la naturaleza no material del hombre, en sus funciones intelectuales, morales, y espirituales, y su reinado potencial sobre lo demás de la creación son, según la Biblia, lo que constituye la imagen de Dios en el hombre. Se ha mostrado que el cuerpo del hombre no es en ningún sentido una parte o un aspecto de la imagen de Dios.
(2) Cuando se dice que Cristo, la segunda persona de la Trinidad, es la imagen del Padre debe ser argumento suficiente para mostrar que no hay base para la tricotomía en la doctrina de la imagen de Dios en el hombre. En 2 Corintios 4.4 Pablo hace referencia a «la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios». En Colosenses 1.15 se refiere a Cristo como «la imagen del Dios invisible». Si pues la segunda Persona de la Trinidad es en sí misma la imagen de Dios, «el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia» (Heb 1.3), sígase que la expresión «imagen de Dios» no tiene referencia a su naturaleza trina, sino que se refiere a su naturaleza personal espiritual. Por eso, la imagen de Dios en el hombre no es una trinidad, sino que es la semejanza de la naturaleza personal y espiritual de Dios.
(3) Cualquier tentativa por fabricar una analogía entre las personas de la Trinidad y la supuesta naturaleza tricótoma del hombre resultaría en una seria herejía. Según los tricotomistas el espíritu es muy superior al alma, y el alma y el espíritu son muy superiores al cuerpo. ¿Cómo entonces podría haber una analogía al Ser Trino de Dios, cuyas tres personas son «las mismas en sustancia, iguales en poder y en gloria»? 2 ¿A qué persona de la Trinidad correspondería el cuerpo, si el Dios Trino en la esencia de Su Ser pre-encarnado es incorpóreo? Cualquier tentativa de encontrar la imagen de Dios, desde el punto de vista tricótomo del hombre tiene pues que llevarnos a absurdas, contradicciones y serias herejías.

TEOLOGIA SISTEMATICA  LUIS  BERKHOF

LOS ELEMENTOS ESENCIALES DE LA NATURALEZA HUMANA LOS CONCEPTOS DIFERENTES QUE OCURRIERON EN LA HISTORIA: DICOTOMIA Y TRICOTOMÍA

Se acostumbra, especialmente en los círculos cristianos, concebir al hombre como compuesto de dos, y solamente dos partes diferentes, es decir, cuerpo y alma y a este concepto se le llama directamente dicotomía. Sin embargo, juntamente con este uso hizo su aparición otro del que resultaba que la naturaleza humana consiste de tres partes, cuerpo y alma, y además espíritu. Se le designó con el término tricotomía. La concepción tripartita del hombre se originó en la filosofía griega que concibió la relación entre el cuerpo y el espíritu del hombre, respectivamente, según la analogía de la relación mutua entre el universo material y Dios. Se pensó que, precisamente así como estos últimos solamente pueden relacionarse entre sí por medio de una tercera sustancia o por medio de un ser intermedio, así también los primeros entrarían en relaciones vitales mutuas solamente por medio de un tercer elemento inter-medio, es decir, el alma.

El alma se consideraba por una parte como inmaterial, y por la otra, adaptada al cuerpo. En tanto que el alma se apropiaba el nous o pneuma se le consideraba como inmortal, pero en tanto que se consideraba relacionada con el cuerpo, se estimaba carnal y mortal. La forma más familiar y más cruda de la tricotomía es la que toma al cuerpo como la parte material de la naturaleza humana, al alma como el principio de la vida animal, y al espíritu como el elemento racional e inmortal que hay en el hombre para relacionarse con Dios. La concepción tricotómica del hombre encontró favorable aceptación entre los Padres de la Iglesia griega o alejandrina de los primeros siglos de la era cristiana. Se encuentra ese concepto, aunque no precisamente en la misma forma, en Clemente de Alejandría, Orígenes y Gregorio de Niza. Pero después de que Apolinar la empleó en forma que chocó con la perfecta humanidad de Jesús se fue desacreditando gradualmente. Algunos de los Padres griegos se apegaron a ella todavía, aunque Atanasio y Teodoreto la repudiaron explícitamente.

En la Iglesia Latina los teólogos dirigentes favorecieron claramente la doble división de la naturaleza humana. La psicología de Agustín fue la que, especialmente, dio prominencia a este concepto. Durante la Edad Media se convirtió en asunto de creencia común. La Reforma no trajo cambio en este respecto, aunque unas cuantas lumbreras defendieron la teoría tricotómica. La Iglesia católico romana se apegó al veredicto del escolasticismo; pero en los círculos protestantes se escucharon otras voces. Durante el Siglo XIX revivió la tricotomía en una forma u otra debido a ciertos teólogos alemanes e ingleses, como Roos, Olshausen, Beck, Delitzsch, Auberlen, Oehler, White y Heard; pero no encontró gran aceptación en el mundo teológico. Los recientes abogados de esta teoría no concuerdan en cuanto a la naturaleza de la psuché, ni en cuanto a la relación que el alma guarda con los otros elementos de la naturaleza humana. Delitzsch, la concibe como un efluvio del pneuma, en tanto que Beck, Oehler, y Heard, la consideran como el punto de unión entre el cuerpo y el espíritu. Delitzsch no es completamente consistente, y a veces parece titubear, y Beck y Oehler admiten que la representación bíblica del hombre es fundamentalmente dicotómica. La defensa que hicieren de la tricotomía bíblica difícilmente puede decirse que implica la existencia de tres elementos distintos en el hombre. Además de estos dos conceptos teológicos encontramos también, especialmente en el último siglo y medio, los conceptos filosóficos de materialismo absoluto y de idealismo absoluto, el primero que sacrifica el alma al cuerpo, y el último que sacrifica el cuerpo al alma.

TEOLOGÍA SISTEMATICA CHARLES HODGE, D.D.

Dualismo realista.

La doctrina Escritural de la naturaleza del hombre como un espíritu creado en unión vital con un cuerpo organizado, que por tanto consiste de dos, y solo dos, elementos o sustancias distintivas, es de gran importancia. Está íntimamente conectada con algunas de las más importantes doctrinas de la Bíblia; con la constitución de la persona de Cristo, y por consiguiente con la naturaleza de su obra redentora y de su relación con los hijos de los hombres; con la doctrina de la caida, del pecado original, y de la regeneración; y con las doctrinas de un estado futuro y de la resurrección. Es debído a esta conexión, y no debido a su interés como una cuestión psicologia, que la verdadera idea del hombre demanda la cuidada investigación del teólogo.

La doctrina anteriormente enunciada, como la doctrina de las Escrituras y de la Iglesia, recibe la designación apropiada de dualismo realista. Esto es, declara la existencia de dos distintas res, entidades o sustancias; la una con extensión, tangible y divisible, el objeto de los sentidos; y la otra no extendida e indivisible, el sujeto pensante, sintiente y queriente del hombre. Esta doctrina se levanta en oposición al materialismo y al idealismo, que aunque son sistemas antagonistas en otros respectos, concuerdan en la ligación de todo dualismo de sustancia. Lo primero hace de la mente una función del cuerpo; lo otro hace del cuerpo una forma de la mente. Pero según las Escrituras y toda la más sana filosofia, ni el cuerpo es, como dice Delitzsch, un precipitado de la mente, ni la mente es una sublimación de la materia.

La doctrina Escritural del hombre es naturalmente opuesta a la vieja doctrina pagana que le representa como la forma en la que la naturaleza, der Naturgeist, el anima mundi, llega a la consciencia de si misma; y también a la doctrina panteísta más extendida según la que los hombres son las más elevadas manifestaciones del singular principio universal de ser y vida; y a la doctrina que representa al hombre como la unión de lo impersonal, de la razón universal o logos, con una organización corpórea viviente. Según esta visión acabada de mencionar, el hombre consiste del cuerpo (soma), alma (psuche) y logos, o la razón impersonal. Esto es algo muy semejante a la doctrina apolinaria en cuanto a la constitución de la persona de Cristo, aplicada a toda la humanidad.

Tricotomía.

Es de mayor importancia observar que la doctrina Escritural se opone a la Tricotomía, o doctrina de que el hombre consiste de tres sustancias distintas, cuerpo, alma y espíritu, söma, psuchë, y pneuma; corpus, anima, y animus. Esta visión de la naturaleza del hombre es de la mayor importancia para el teólogo porque no sólo ha sido sustentada en mayor o menor grado en la Iglesia, sino también porque ha influenciado en sumo grado la forma en que han sido presentadas otras doctrinas, y porque tiene una cierta apariencia de ser sustentada por las mismas Escrituras. Esta doctrina ha sido mantenida en diferentes formas.

La más simple y más inteligible, y la más comunmente adoptada, es que el cuerpo es la parte material de nuestra constitución; el alma, o psuchë, es el principio de la vida animal; y la mente, o pneuma, el principio de nuestra vida racional e inmortal. Cuando una planta muere, su organización material queda disuelta, y el principio de vida vegetativa que contenía desaparece. Cuando muere un bruto, su cuerpo vuelve al polvo, y la psuchë, o principio de vida animal con que estaba animada, se desvanece. Cuando un hombre muere, su cuerpo vuelve a la tierra, su psuchë deja de existir, y sólo queda su pneuma hasta que queda reunido con su cuerpo en la resurrección. Al pneuma, que es peculiar del hombre, le pertenecen la razón, la voluntad y la conciencia. A psuchë que tenemos en común con los brutos pertenecen el entendimiento, los sentimientos y la sensibilidad, o capacidad de percepción sensorial. Al söma le pertenece lo que es puramente material. 2 Según otra visión de la cuestión,3 el alma no es ni el cuerpo ni la mente; ni tampoco una subsistencia distinta, sino que es lo resultante de la unión del pneuma y del söma. O, según Delitzsch,4 hay un dualismo de ser en el hombre, pero una tricotomía de sustancia. Él distingue entre ser y sustancia, y mantiene (1) que espíritu y alma (pneuma y psuchë) no son seres distintos, pero sí sustancias distintas. Dice que el alma viviente mencionada en la historia de la creación no es el compositum resultante de la unión de espíritu y cuerpo, de modo que los dos constituyeron al hombre, sino que se trata de un tertium quid, una tercera sustancia que pertenece a la constitución de su naturaleza. (2) Pero, en segundo lugar, este tercer principio no pertenece al cuerpo; no son los más elevados atributos o funciones del cuerpo, sino que pertenece al espíritu, y es producido por él. Sustenta la misma relación con él que el aliento con el cuerpo, o la efulgencia con la luz. Dice que el psuchë (alma) es el apaugasma del pneuma y el vínculo de su unión con el cuerpo.

La Tricotomía, antiescritural.

En oposición a todas las formas de tricotomía, o la doctrina de una triple sustancia en la constitución del hombre, se debe observar:

(1) Que se opone al relato de la creación del hombre tal como aparece en Gn 2 :7. Según este relato, Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló el él aliento de vida, y él vino a ser alma viviente, esto es, un ser en quien hay un alma viviente. En este relato no hay indicación alguna excepto que el cuerpo material formado de la tierra y el principio viviente derivado de Dios.

(2) Esta doctrina (tricotomía) está opuesta al uso uniforme de la Escritura. Bien lejos de distinguir entre nephesh, psuchë, anima, o alma, de ruah, pneuma, animus, o mente como o bien originalmente diferente, o derivada de ella, estas palabras designan todas una y la misma cosa. Son constantemente intercambiables. La una toma el lugar de la otra, y todo lo que se predique o que se pueda predicar de la una, se predica de la otra. El hebreo nephesh, y el griego psuchë significan aliento, vida, el principio de vida; aquello en lo que resíde la vida, toda la vida del sujeto mencionado. Lo mismo sucede con ruach y pneuma; también estos significan aliento, vida, y principio viviente. Por ello, las Escrituras hablan del nephesh o psuchë no sólo como aquello que vive o que es el principio de la vida del cuerpo, sino como aquello que piensa y que siente, que puede salvarse o perderse, que sobrevive al cuerpo y es inmortal. El alma es el hombre mismo, aquello en lo que residen su dentidad y personalidad. Es el Ego. No hay en el hombre nada más elevado que el alma. Por ello es que se emplea tan a menudo como sinónimo dem yo. Todas las almas son todos los hombres; mi alma es mi yo; su alma es él. ¿Qué dará un hombre a cambio de su alma? Es el alma la que peca (Lv 4:2). Es el alma la que ama a Dios. Se nos manda que amemos a Dios, en holëi tëi psuchëi. [Con toda el alma.] De la esperanza se dice que es el ancla del alma, y la palabra de Dios es poderosa para la salvación del alma. Se afirma que el fin de nuestra fe es (1 P 1:9) la salvación de nuestras almas; I Juan (Ap 6:9; 20:4) vio en el cielo las almas de los que habían sido muertos por la palabra le Dios. Por todo esto es evidente que la palabra psuchë, o alma, no designa la mera parte animal de nuestra naturaleza, y no es una sustancia diferente de pneuma, o espíritu.


(3) Una tercera observación a hacer acerca de esta cuestión es que todas las palabras anteriormente mencionadas, nephesh, ruah y neshamah, en hebreo, psuchë y pneuma en griego, y alma y espíritu en castellano, se emplean en las Escrituras de manera indiscriminada para hombres y animales irracionales. Si la Biblia adscribiera sólo un psuchë a los brutos, y ambos psuchë y pneuma al hombre, habría una cierta base para suponer que los dos son esencialmente distintos. Pero no es así. ... [Con respeto a ciertos pasajes que parecen sustentar la tricotomía, observemos, por ejemplo,] Hebreos 4:12, [donde] el Apóstol dice que la palabra de Dios penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y de los tuétanos. No se supone ahí que el alma y el espíritu sean sustancias diferentes. Las coyunturas y los tuétanos no son diferentes sustancias: Ambas cosas son materiales; son formas diferentes de la misma sustancia. De la misma manera alma y espíritu son una y la misma sustancia bajo diferentes aspectos o relaciones. Podemos decir que la palabra de Dios alcanza no sólo a los sentimientos, sino también a la conciencia, sin asumir que el corazón y la conciencia sean entidades diferentes. ...

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